Qué son las planchas antiguas y por qué hay tantos tipos
La plancha de hierro para alisar la ropa es uno de los utensilios domésticos que más coleccionistas reúne, precisamente porque existió en muchísimas variantes y resulta fácil formar con ellas una colección ordenada. Antes de la electricidad, planchar exigía una fuente de calor, y la forma de conseguirlo dio lugar a tipos muy distintos que conviene conocer para identificar cada pieza.
La inmensa mayoría de las planchas que circulan son de hierro fundido de los siglos XIX y XX. No son raras ni caras por separado, pero hay modelos, fabricantes y tamaños que sí tienen interés, y el valor de una colección bien hecha supera al de la suma de piezas sueltas.
Tipos de plancha y cómo identificarlos
Identificar una plancha es, sobre todo, reconocer cómo se calentaba. Estos son los grandes tipos:
- Plancha maciza (de cambio): un bloque sólido de hierro que se calentaba directamente en la lumbre o sobre la cocina. Se usaban por parejas —una calentando mientras la otra planchaba— y de ahí el nombre.
- Plancha de carbón (de brasas): hueca, con tapa abatible, se rellenaba de brasas o carbón; muchas llevan una pequeña chimenea y respiraderos, a veces con forma de cabeza de animal o gallo.
- Plancha de mango desmontable: el asa se quitaba y se pasaba de una base caliente a otra, evitando quemarse al manipularlas.
- Planchas especiales: de pliegues y puntillas (pequeñas, para cuellos y encajes), de sastre (grandes y pesadas), y las tardías de gas o alcohol con depósito.
Cómo datarlas y leer la marca
Muchas planchas de fundición llevan la marca del fabricante en relieve, lo que facilita la datación e identificación. Conviene mirar:
- La marca en relieve: nombre, número de modelo o logotipo fundidos sobre la base o el lomo. Fabricantes como los ingleses, alemanes o las fundiciones españolas dejan rastro identificable.
- El sistema de calor: la plancha maciza es la más antigua en concepto; la de carbón con chimenea y la de mango desmontable corresponden al pleno XIX; las de gas y alcohol, al cambio de siglo.
- El asa: las de madera torneada original tienen desgaste y pátina; muchas son reposiciones modernas, lo que no invalida la pieza pero conviene saberlo.
- El desgaste de la suela: la base muestra el roce real del planchado, distinto del óxido uniforme de una pieza solo decorativa.
Una plancha maciza corriente del XIX es un objeto humilde y muy abundante: vale poco por sí sola. Lo que sube el precio es la rareza —modelos de carbón con chimenea figurada, miniaturas, planchas de marca buscada, tamaños extremos— y la coherencia de una colección. Cuidado con las reproducciones decorativas recientes, fundidas a propósito para vender como rústicas: suelen tener relieves blandos, óxido falso y peso o acabado que no encaja con el uso real.
Qué determina su valor
El valor depende del tipo y la rareza, el fabricante, el estado y de si forma parte de una colección. Las planchas macizas comunes valen poco; las de carbón con chimenea decorada, las miniaturas, las de marca reconocida y los modelos infrecuentes valen más. Suman la marca legible, el asa original, la integridad de las partes móviles (tapa, pestillo, chimenea) y la pertenencia a un conjunto coherente; restan el óxido profundo con pérdidas, las asas repuestas toscas y el aspecto de reproducción. Las planchas se valoran mucho por series temáticas, no solo por unidades.
Conservación y uso
El hierro fundido se conserva seco y libre de óxido activo. Para limpiarlo, basta retirar el óxido suelto con cepillo o lana de acero fina y aplicar una capa muy ligera de aceite que lo proteja sin dejar la superficie pringosa; nada de pinturas plásticas, que falsean la pieza. Las planchas de carbón se revisan en sus partes móviles —bisagra de la tapa, pestillo— sin forzarlas. Como objeto de colección, se exponen agrupadas por tipo o fabricante; su uso real para planchar quedó atrás, y no conviene calentarlas para evitar grietas en el fundido envejecido.
La plancha maciza corriente es abundante y vale poco; el interés está en los modelos raros —de carbón con chimenea, miniaturas, marcas buscadas— y en las colecciones coherentes. Marca en relieve, asa original y partes móviles íntegras son lo que mira el coleccionista.