Qué es un lavabo antiguo y por qué no es una pila
Cuando hablamos de un lavabo antiguo en el mundo de las antigüedades no nos referimos a la pila de cerámica empotrada y con grifería de la fontanería moderna, sino a un mueble de aseo anterior a que el agua corriente llegara a las casas. Es el lavabo de jofaina: un mueble —de madera o de hierro forjado— con un sobre de mármol provisto de un hueco circular donde encaja la jofaina (la palangana), acompañada de su jarra de agua. Muchos llevan además un espejo basculante, una barra para la toalla y baldas o cajones para los útiles de aseo.
Este mueble fue el centro del aseo personal en el dormitorio durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Uno se lavaba vertiendo el agua de la jarra en la jofaina; no había caños ni desagües. Por eso, identificar bien la pieza pasa por entender su función original: el lavabo antiguo es ante todo un mueble con su juego de loza, no una instalación de fontanería, y su valor se juega en el conjunto —mueble, mármol, jofaina y jarra, espejo— más que en cualquiera de sus partes por separado.
Cómo está hecho: mueble, mármol y juego de aguamanil
El lavabo de época combina ebanistería o forja, mármol y loza. Conviene leer los tres:
- El mueble: de madera —nogal, roble, pino pintado— o de hierro forjado y latón en los modelos más higienistas de fin de siglo. Su estilo sitúa la pieza y su calidad marca la categoría.
- El sobre de mármol: con el característico hueco circular para la jofaina y, a menudo, un copete trasero también de mármol o azulejos. El mármol original y a juego es esencial.
- El juego de aguamanil: jofaina y jarra de loza esmaltada, frecuentemente con jaboneras, cepilleras y orinal a juego, decorados y a veces con sello de fábrica. Un juego completo y coherente vale mucho.
- El espejo y los herrajes: espejo basculante, barra toallero y tiradores; un azogue antiguo y los herrajes originales suman.
Cómo datar el lavabo y juzgar la integridad del conjunto
La datación cruza el estilo del mueble con el de la loza y el mármol, pero lo decisivo aquí es la integridad: estos conjuntos rara vez llegan completos y bien casados.
- El estilo del mueble: el isabelino, el alfonsino, el modernista o el higienista de hierro y latón sitúan la pieza en una horquilla del XIX o el cambio de siglo.
- La loza: el sello de fábrica bajo la jofaina y la jarra, la decoración y el estilo fechan y atribuyen el juego; un juego "de matrimonio", con piezas de distinta procedencia reunidas, vale menos que uno de origen.
- El mármol: un mármol original encaja exacto con su hueco y su copete; uno repuesto, recortado o de otro tono desentona y resta.
- La construcción y la pátina: ensambles a mano en la madera, forja trabajada en el hierro, azogue antiguo del espejo y desgaste coherente apuntan a época.
El gran factor de valor de un lavabo antiguo es que llegue completo y coherente: mueble, mármol original, jofaina y jarra a juego y, mejor aún, el espejo y el resto del aguamanil. Es muy fácil encontrar muebles sin loza, jofainas sueltas sin su mueble o conjuntos "casados" con piezas dispares. Comprueba que la loza sea toda del mismo juego —misma decoración y fábrica—, que el mármol sea el de origen y que el espejo conserve su azogue antiguo. Un conjunto íntegro vale mucho más que la suma de partes desparejadas.
Qué determina su valor
El valor de un lavabo antiguo depende de la integridad del conjunto, de la calidad del mueble y la loza, del estado del mármol y del atractivo decorativo. Un lavabo completo, de buen mueble, con su mármol original, un juego de aguamanil a juego y con sello de fábrica, y su espejo, está en lo alto. Restan valor los mármoles partidos o repuestos, los juegos de loza incompletos o desparejados, los espejos perdidos y el repintado del mueble. Suman la integridad, la calidad de la loza decorada, el mármol original, el espejo con azogue antiguo y un mueble de buen estilo, sea de madera o de hierro y latón higienista.
Conservación y uso
Cada material pide su cuidado. El mármol es poroso y se mancha con ácidos, óxido y aceites: se limpia solo con agua y un paño suave, nunca con vinagre, lejía ni abrasivos. La loza del aguamanil es frágil al golpe y los pelos crecen con el agua, así que conviene exponerla más que usarla. La madera se trata con paño suave y cera ocasional, lejos de la humedad y la calefacción. El espejo antiguo no se limpia con productos que ataquen el azogue por los bordes. Hoy estos lavabos se usan sobre todo como mueble decorativo o, adaptados, como mueble de baño; cualquier transformación para fontanería moderna —perforar el mármol, retirar la loza— reduce su valor como antigüedad.
El lavabo antiguo es un mueble de aseo con su juego de loza, no una pila de fontanería, y su valor está en el conjunto: mueble, mármol original, jofaina y jarra a juego y espejo. Desconfía de los conjuntos "casados" con piezas dispares; un lavabo íntegro y coherente vale mucho más que sus partes sueltas.